Un barrio atado al pasado más triste de la ciudad y al que se reconocía casi exclusivamente por su Cementerio va surgiendo como un nuevo polo gastronómico y cultural que merece ser visitado.

Este antiguo barrio de la ciudad de Buenos Aires albergaba en sus inicios pequeñas granjas, o chacras, y en donde se habían instalado los Jesuitas que recibían durante el verano a los alumnos del colegio San Ignacio de Loyola (hoy Nacional de Buenos Aires). De ahí su nombre: la chacrita (chacharita) de los colegiales.

La vida de la ciudad se modificó abruptamente cuando en 1871 un brote de Fiebre Amarilla se cobró la vida de casi el 8% de sus pobladores. Más de 14 mil personas murieron y el cementerio de la ciudad se vio muy pronto sin espacio para darles sepultura. Allí se decide dedicarle parte de esas tierras de labranza a crear un campo santo, hoy símbolo de todo el barrio.

Siendo el cementerio más grande de la ciudad alberga a varios personajes del quehacer cultural, político y artístico de la Argentina. El pintor Antonio Berni, el gran actor Alfredo Alcón, el escritor Roberto Arlt, Carlos Gardel y hasta Gustavo Cerati, el vocalista de Soda Stéreo.  

Pero hoy ese pasado triste va dejando paso a un barrio lleno de vida y con una impronta propia.

Un lugar de visita imprescindible es el Parque Los Andes, un importante espacio verde delimitado por las avenidas Corrientes, Dorrego, Federico Lacroze y la calle Guzmán.

También la Estación Federico Lacroze, terminal del Ferrocarril General Urquiza, cuyo servicio de trenes suburbanos finaliza en la localidad bonaerense de San Miguel. Se encuentra al 6900 de la avenida Corrientes, la cual termina en ese lugar.

Los vecinos que le pusieron alma y corazón al barrio

El Bar Palacio de Av. Federico Lacroze 3901 se transformó poco a poco en algo más que un lugar a donde tomar un café o una cerveza. Su dueño, fotógrafo y amante de las antigüedades, logró armar una colección de viejas cámaras fotográficas que dieron nacimiento al “Museo Fotográfico Simik” con más de 300 piezas en exhibición en el antiguo bar.  

El Museo está abierto de lunes a sábado, de 7 a 24. Además de las cámaras antiguas, exhibe muestras de fotos. Los martes, jueves, viernes y sábado, a las 20, hay show de jazz. Todo con entrada libre.

En Jorge Newbery 3563 está el teatro y bar Gargantúa que funciona como café concert. A pocos metros en el 3599, justo en la esquina, Central Newbery dedica sus 400 metros cuadrados a exposiciones, escultura y objetos únicos.

En 2011, una antigua playa de estacionamiento se convirtió en El Galpón de Guevara (Guevara 326), un espacio cultural con dos salas, bar y teatro.

En Santos 4040 (Santos Dumont 4040) funciona una sala de teatro independiente en donde  también se puede escuchar música en vivo acompañada de una cerveza artesanal o una copa de vino.

Entre los locales de ropa de diseñadoras está el de Nadine Zlotogora (Jorge Newbery 3584).

Para una fiesta en casa todo lo encuentran en La botica del pastelero (Jorge Newbery 3748), vajilla decorada con personajes de historietas o películas y moldes de torta originales.

Una librería a puertas cerradas que invita a leer en el patio con un té o café (Falena en Charlone 201).

La Feria orgánica El Galpón

Esta feria que abre los miércoles y sábados de 9 a 18 horas en Federico Lacroze 4171 fue una de las primeras ferias orgánicas de la ciudad. Ahí llegan productores orgánicos y agroecológicos que ofrecen frutas y verduras, vinos, hierbas, cosmética naturista, alimentos veganos, quesos y productos de granja. 

La hora de la gastronomía

Más allá de las pizzas y parrillitas de barrio se asoma el restaurante Albamonte en la Avenida Corrientes 6735, un clásico que lleva allí 70 años pero con una carta renovada acompañada de cocteles y hasta comida al paso.

Un buen vermouth se debe probar en La Fuerza (Dorrego 1409); los vinos encuentran su lugar en la vinería y restaurante Alegra (Olleros 3891); la opción vegetariana se sirve en Roll’in Luí Alimentos (Jorge Newbery 3674); un bar para el after office es “Sifón” en (J. Newbery 3881); y en Donnet (Jorge Newbery 4081) no encontrarán nada que contenga carnes ni derivados de animales así como tampoco harinas ni alimentos procesados. Un clásico bodegón del barrio es “Cantina Rondinella”, en la calle Álvarez Thomas 12 cuya especialidad son las pastas.

Una buena noticia para los amantes de los animales: muchos de estos espacios son pet friendly.

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