Todos pueden sacarle provecho a la enorme variedad de visitas guiadas que se ofrecen en la Ciudad ya que las hay para los amantes de la vida al aire libre, los fanáticos de personajes ilustres, los de la arquitectura y la cultura, y hasta en un tranvía histórico.

La noche
Edificios emblemáticos, bares y restaurantes con sus luces encendidas, todo brilla bajo la luz de la noche y en Buenos Aires hay calles y avenidas especialmente atractivas para conocer de la mano de expertos guías de turismo una vez que se puso el sol.
Una de las propuestas es recorrer la aristocrática Avenida Alvear para descubrir las residencias y palacios de estilo francés que le dan ese particular encanto.
Se puede conocer a fondo la Avenida Corrientes donde abundan los íconos de la cultura porteña: cines, teatros, librerías, pizzerías y el mejor homenaje al tango.
Otra posibilidad de visita nocturna es la Avenida de Mayo para adentrarse en sus diferentes estilos arquitectónicos que llegaron a nuestro país, creadores notables, personajes históricos y cúpulas fantásticas.
Recorrido artístico y de arquitectura
No es casualidad que muchos elijan para iniciar este circuito el colorido del barrio de La Boca, ya que allí se nota a cada paso la influencia de artistas plásticos y pintores de renombre que vivieron en la zona. El más destacado fue Benito Quinquela Martín y su obra está acompañada por otras más nuevas, como los murales pintados en 2016 durante el festival “Color BA”.
Los amantes de la ópera no deben dejar de hacer la vista al Teatro Colón. Inaugurado en 1908 con la ópera Aída de Verdi es el mayor teatro lírico de la Argentina y uno de los principales del mundo. En el Colón actuaron los directores, cantantes y bailarines más importantes de todas las épocas.
La sala central, en forma de herradura, es considerada una de las de mejor acústica en el mundo. La cúpula está decorada por el pintor Raúl Soldi. Tiene una capacidad total de 2.478 localidades, pero también pueden presenciar los espectáculos alrededor de 500 personas de pie.
Un clásico recorrido no debe dejar de incluir al Cementerio de La Recoleta. Allí los guías los llevarán por un mundo que tiene más de artístico que de lúgubre o sombrío. Toda una muestra del Buenos Aires rico y poderoso de fines del siglo 19 y las primeras décadas del 20.

Otros edificios emblemáticos para quienes los entusiasme la arquitectura son: el Edificio Kavanagh, el que fuera el más alto de la ciudad y el primero en tener ascensores; el Congreso de la Nación; las Facultades de Derecho y de Ingeniería, imponentes con sus columnatas clásicas; el Palacio Barolo; la Iglesia Ortodoxa Rusa; el Museo de Arte Decorativo; el Palacio de Aguas Corrientes; la Torre Monumental de Retiro; la Biblioteca Nacional y las modernas torres de Puerto Madero.

Muros de colores
Barrios como La Boca, Barracas y Palermo viven una gran transformación gracias al arte callejero. Lo que comenzó como un movimiento de rebeldía de jóvenes que querían dejar su huella en muros abandonados que se presentaban como lienzos en blanco, hoy se ha transformado en un verdadero ejemplo de arte callejero que además de embellecer la ciudad contribuye a disminuir el vandalismo, es que al parecer no sólo la música calma a las fieras.

En Figueroa Alcorta y Pueyrredón se encuentra uno de los puentes peatonales más conocidos de la ciudad y desde hace unos años luce una obra de arte que debe mirarse desde el nivel de la calle hacia arriba. El embellecimiento fue realizado por dos artistas suizos Sabina Lang y Daniel Baumann en el 2011. Fue una tarea de diez noches junto a un equipo de diez personas. Así pintaron, bajo el puente, un conjunto de líneas de siete colores que acompañan la forma de la construcción y se unen en el centro. Este arco iris permanente es un pequeño oasis entre todos los vehículos.
Un grande del muralismo urbano es Alfredo Segatori, quien fue uno de los primeros en salir a pintar las calles de Buenos Aires. Este artista autodidacta trabaja desde 1990 en la pintura mural con aerosol a mano alzada y tiene más de 100 obras. Las más recientes están en el Puerto Arenero de Buenos Aires con su proyecto de “Fauna portuaria”. En la Arenera Vendaval se ve un yaguareté ñato y llamas; en Transportes Fluviales Jilguero hay un cóndor andino, un guacamayo verde y jilgueros; en Arenera Quarai un águila mora y un puma, mientras que en Arenera Padua sobrevolará un colibrí gigante. El extenso mural de más de 1200 m2 es la culminación de su primera etapa. La segunda etapa se prevé para marzo cuando lleguen los peces del río la Plata y trabajadores portuarios, entre otros.



