Así como en Barcelona brilla el Mercado de La Boquería o en Madrid el de San Miguel, los tradicionales mercados de alimentos que se ubican en los barrios de Buenos Aires fueron mutando hacia ese interesante mix entre proveedores de materias primas y puestos de comida, que son una alternativa perfecta a los tradicionales restaurantes.

El Mercado de San Telmo es uno de ellos. A minutos del Obelisco, de fachada típicamente italiana e interiores amplios, este mercado se convirtió en una visita imperdible para los turistas que día a día se acercan a conocerlo. En él conviven, como hace más de 60 años, puestos de antigüedades, vendedores de frutas y verduras, carnicerías y locales donde comer platos tradicionales suizos, españoles, norteamericanos, franceses, italianos y hasta vietnamitas, sin olvidarse de las parrillas argentinas.

El Mercado del Progreso en Caballito es uno de los mercados gastronómicos con más historia de Buenos Aires. Abrió sus puertas en 1889 y hasta el día de hoy ofrece una amplia variedad de productos. Hay bares, pizzerías, vinotecas, carnicerías, panaderías y pescaderías.

Otro de los puntos pintorescos e interesantes para visitar es el Barrio Boliviano de Liniers (a pesar de su nombre, allí viven ciudadanos locales y peruanos). En los puestos y locales del Mercado de Liniers se pueden encontrar productos como quinoa, amaranto, chicha morada, ají panka, rocoto, leche evaporada, papines andinos y demás productos que vienen del Norte. Además se puede hacer una interesante experiencia gastronómica en los restaurantes aledaños; no faltan los ceviches, el pollo a las brasas, el ají de gallina, el tacu tacu, las sopas de quinoa, las planchitas y las empanadas bolivianas.

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